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Galileo Galilei
(Pisa,
15 de febrero
de
1564[4]
-
Florencia,
8 de enero
de
1642[1]
[5]
), fue un
astrónomo,
filósofo,
matemático
y
físico
que estuvo relacionado estrechamente con la
revolución científica.
Eminente hombre del
Renacimiento,
mostró interés por casi todas las
ciencias
y
artes
(música,
literatura,
pintura).
Sus logros incluyen la mejora del
telescopio,
gran variedad de observaciones astronómicas, la
primera ley del movimiento
y un apoyo determinante para el
copernicanismo.
Ha sido considerado como el "padre de la astronomía moderna", el
"padre de la física moderna"[6]
y el "padre de la ciencia".
Su trabajo experimental es considerado complementario a los
escritos de
Francis Bacon
en el establecimiento del moderno
método científico
y su carrera científica es complementaria a la de
Johannes Kepler.
Su trabajo se considera una ruptura de las asentadas ideas
aristotélicas
y su enfrentamiento con la
Iglesia Católica Romana
suele tomarse como el mejor ejemplo de conflicto entre la
autoridad
y la
libertad de pensamiento
en la
sociedad occidental.[7]
Nacimiento e infancia


Galileo Galilei
Galileo nació en Pisa,
Italia,
el 15 de febrero de 1564. Hijo mayor de siete hermanos, su padre
Vincenzo Galilei,
nacido en
Florencia
en
1520,
era matemático y músico, y deseaba que su hijo estudiase
medicina. Su familia pertenecía a la baja nobleza y se ganaban
la vida con el
comercio.
Hasta la edad de diez años fue educado por sus padres. Éstos se
mudaron a Florencia, dejando al religioso Jacobo Borghini,[1]
vecino a cargo de Galileo. Por medio de éste, accedió al
convento de
Santa María de Vallombrosa
en
Florencia
donde recibió una formación religiosa.
Galileo no prosiguió con la carrera eclesiástica por mucho
tiempo, pues su padre, aprovechándose de una enfermedad de los
ojos de su hijo, se lo llevó a Florencia en 1579.
Dos años más tarde, su padre lo inscribe en la
universidad de Pisa,
donde seguirá cursos de
Medicina,
Matemática[8]
y de
Filosofía.
El descubrimiento de su vocación
En
1583
Galileo se inicia en la
matemática
por medio de
Ostilio Ricci,
un amigo de la familia, alumno de
Tartaglia.
Ricci tenía la costumbre, rara en esa época, de unir la teoría a
la práctica experimental.
Atraído por la obra de
Euclides,
sin ningún interés por la
medicina
y todavía menos por las disputas
escolásticas
y la filosofía
aristotélica,
Galileo reorienta sus estudios hacia las
matemáticas.
Desde entonces, se siente seguidor de
Pitágoras,
de
Platón
y de
Arquímedes
y opuesto al aristotelismo. Todavía estudiante, descubre la ley
de la isocronía de los péndulos, primera etapa de la que será el
descubrimiento de una nueva ciencia: la
mecánica.
Dentro de la corriente
humanista,
redacta también un panfleto feroz contra el profesorado de su
tiempo. Toda su vida, Galileo rechazará el ser comparado a los
profesores de su época, lo que le supondrá numerosos enemigos.
Dos años más tarde, retorna a Florencia sin diploma, pero con
grandes conocimientos y una gran curiosidad científica.
Antes del telescopio
De Florencia a Pisa (1585-1592)
Galileo comienza por demostrar muchos teoremas sobre el centro
de
gravedad
de ciertos sólidos dentro de Theoremata circa centrum
gravitatis solidum y emprende en
1586
la reconstitución de la
balanza hidrostática
de
Arquímedes
o bilancetta. Al mismo tiempo, continúa con sus estudios
sobre las oscilaciones del
péndulo pesante
e inventa el pulsómetro. Este aparato permite ayudar a medir el
pulso y suministra una escala de
tiempo,
que no existía aún a la época. También comienza sus estudios
sobre la caída de los cuerpos.
En
1588,
es invitado por la Academia Florentina a presentar dos lecciones
sobre la forma, el lugar y la dimensión del Infierno de
Dante.
Paralelamente a sus actividades, busca un empleo de profesor en
una universidad; se encuentra entonces con grandes personajes,
como el padre
jesuita
Christopher Clavius,
excelencia de la matemática al Colegio pontifical. Se encuentra
también con el matemático
Guidobaldo del Monte.
Este último recomienda Galileo al duque
Fernando I de Toscana,
que le nombra para la cátedra de matemáticas de la
universidad de Pisa
por 60 escudos de oro por año — una miseria. Su lección
inaugural tendrá lugar el
12 de noviembre
1589.
En
1590
y
1591,
descubre la
cicloide
y se sirve de ella para dibujar arcos de puentes. Igualmente
experimenta sobre la caída de los cuerpos y redacta su primera
obra de mecánica, el De motu. La realidad es que estas
« experiencias » son puestas en duda hoy por hoy y sería una
invención de su primer biógrafo,
Vincenzo Viviani.
Este volumen contiene ideas nuevas para la época, pero expone
también, evidentemente los principios de la escuela aristotélica
y el sistema de
Ptolomeo.
Galileo los enseñará durante mucho tiempo después de estar
convencido de la exactitud del sistema
copernicano,
falto de pruebas tangibles.
La universidad de Padua (1592-1610)
En
1592
se trasladó a la
Universidad de Padua
y ejerció como profesor de
geometría,
mecánica
y
astronomía
hasta
1610.[9]
La marcha de Pisa se explica por diferencias con uno de los
hijos del gran duque
Fernando I de Toscana.
Padua
pertenecía a la poderosa
República de Venecia,
lo que dio a Galileo una gran libertad intelectual, pues la
Inquisición
no era poderosa allí. Incluso si
Giordano Bruno
había sido entregado por los
patricios
de la república a la Inquisición, Galileo podía efectuar sus
investigaciones sin muchas preocupaciones.
Enseña Mecánica Aplicada, Matemática,
Astronomía
y Arquitectura militar[10]
. Después de la muerte de su padre en
1591,
Galileo debe ayudar a cubrir las necesidades de la familia. Se
pone a dar numerosas clases particulares a los estudiantes
ricos, a los que aloja en su casa. Pero no es un buen gestor y
sólo la ayuda financiera de sus protectores y amigos le permiten
equilibrar sus cuentas.
En
1599,
Galileo participa en la fundación de la Accademia dei Ricovrati
con el abad
Federico Cornaro.
El mismo año, Galileo se encuentra con Marina Gamba, una joven
veneciana con la cual mantendrá una relación hasta
1610
(no se casan ni viven bajo el mismo techo). En
1600,
nace su primera hija Virginia, seguida por su hermana Livia en
1601,
luego un hijo, Vincenzo, en
1606.
Después de la separación (no conflictiva) de la pareja, Galileo
se encarga de sus hijos y enviará más tarde sus hijas a un
convento; ya que el abuelo sentencia que son incasables al ser
ilegítimas.[11]
En cambio el varón Vincenzo será
legitimizado
y se casará con Sestilia Bocchineri.[12]
El año 1604
1604 es un año mirabilis para Galileo :
-
En julio, prueba su bomba de agua en un jardín de
Padua ;
-
En octubre, descubre la ley del movimiento uniformemente
acelerado, que él asocia a una ley de velocidades erróneas ;
-
En diciembre, comienza sus observaciones de una
nova
conocida al menos desde el 10 octubre. Consagra 5 lecciones
sobre el tema el mes siguiente, y en febrero 1605 publica
Dialogo de Cecco di Ronchitti in Perpuosito de la Stella Nova
junto con D.
Girolamo Spinelli.
Aunque la aparición de una nueva estrella, y su desaparición
repentina entra en total contradicción con la teoría
establecida de la inalterabilidad de los cielos, Galileo
continúa todavía como aristotélico en público, pero en privado
ya es copernicano. Espera la prueba irrefutable sobre la cual
apoyarse para denunciar el aristotelismo.
Retomando sus estudios sobre el movimiento, Galileo «muestra»
que los proyectiles siguen, en el vacío, trayectorias
parabólicas. Hará falta la
gravitación universal
de
Newton,
para generalizar a los misiles balísticos, donde las
trayectorias son en efecto elípticas.
De
1606
a
1609
En
1606,
Galileo construye su primer termoscopio, primer aparato
de la historia que permite comparar de manera objetiva el nivel
de calor y de frío. Ese mismo año, Galileo y dos de sus amigos
caen enfermos el mismo día de una misma
enfermedad infecciosa.
Sólo sobrevive Galileo, que permanecerá lisiado de reumatismo
por el resto de sus días.
En los dos años que siguen, el sabio estudia las estructuras de
los
imanes.
Todavía se pueden contemplar sus trabajos en el museo de
historia de Florencia.
El telescopio y sus consecuencias
Invención del telescopio
En mayo de
1609,
Galileo recibe de
París
una carta del francés
Jacques Badovere,
uno de sus antiguos alumnos, quien le confirma un rumor
insistente: la existencia de un telescopio que permite ver los
objetos lejanos. Fabricado en
Holanda,
este telescopio habría permitido ya ver estrellas invisibles a
simple vista. Con esta única descripción, Galileo, que ya no da
cursos a
Cosme II de Médicis,
construye su primer telescopio. Al contrario que el telescopio
holandés, éste no deforma los objetos y los aumenta 6 veces, o
sea el doble que su oponente. También es el único de la época
que consigue obtener una imagen derecha gracias a la utilización
de una lente divergente en el ocular. Este invento marca un giro
en la vida de Galileo.
El
21 de agosto,
apenas terminado su segundo telescopio (aumenta ocho o nueve
veces), lo presenta al Senado de
Venecia.
La demostración tiene lugar en la cima del
Campanile
de la
plaza de San Marco.
Los espectadores quedan entusiasmados: ante sus ojos,
Murano,
situado a 2 km y medio, parece estar a 300 m solamente.
Galileo ofrece su instrumento y lega los derechos a la
República de Venecia,
muy interesada por las aplicaciones militares del objeto. En
recompensa, es confirmado de por vida en su puesto de
Padua
y sus emolumentos se duplican. Se libera por fin de las
dificultades financieras.
Sin embargo, contrario a sus alegaciones, no dominaba la teoría
óptica y los instrumentos fabricados por él son de calidad muy
variable. Algunos telescopios son prácticamente inutilizables
(al menos en observación astronómica). En abril de
1610,
en
Bologna,
por ejemplo, la demostración del telescopio es desastrosa, como
así lo informa Martin Horky en una carta a
Kepler.
Galileo reconoció en marzo de 1610 que, entre más de 60
telescopios que había construido, solamente algunos eran
adecuados. Numerosos testimonios, incluido el de
Kepler,
confirman la mediocridad de los primeros instrumentos.
La observación de la Luna
Durante el otoño, Galileo continuó desarrollando su telescopio.
En noviembre, fabrica un instrumento que aumenta veinte veces.
Emplea tiempo para volver su telescopio hacia el cielo.
Rápidamente, observando las fases de la
Luna,
descubre que este astro no es perfecto como lo quería la teoría
aristotélica. La física aristotélica, que poseía autoridad en
esa época, distinguía dos mundos:
-
el mundo « sublunar »,
que comprende la Tierra y todo lo que se encuentra entre la
Tierra y la Luna; en este mundo todo es imperfecto y
cambiante;
-
el mundo « supralunar »,
que comienza en la Luna y se extiende más allá. En esta zona,
no existen más que formas geométricas perfectas (esferas) y
movimientos regulares inmutables (circulares).
Galileo, por su parte, observó una zona transitoria entre la
sombra y la luz, el
terminador,
que no era para nada regular, lo que por consiguiente invalidaba
la teoría aristotélica y afirma la existencia de montañas en la
Luna. Galileo incluso estima su altura en 7000 metros, más que
la montaña más alta conocida en la época. Hay que decir que los
medios técnicos de la época no permitían conocer la altitud de
las montañas terrestres sin fantasías. Cuando Galileo publica su
Sidereus Nuncius
piensa que las montañas lunares son más elevadas que las de la
Tierra, si bien en realidad son equivalentes.
La cabeza pensando en las estrellas
En pocas semanas, descubrirá la naturaleza de la
Vía láctea,
cuenta las estrellas de la
constelación de Orión
y constata que ciertas
estrellas
visibles a simple vista son, en verdad, cúmulos de estrellas.
Galileo observa los anillos de
Saturno
pero no descubre su naturaleza. Estudia igualmente las manchas
solares.
El
7 de enero
1610,
Galileo hace un descubrimiento capital: remarca 3
estrellas
pequeñas en la periferia de
Júpiter.[13]
Después de varias noches de observación, descubre que son cuatro
y que giran alrededor del
planeta.
Se trata de los
satélites
de Júpiter, que llama
Calixto,
Europa,
Ganimedes
e
Io,
(llamadas hoy
satélites galileanos).
El
4 de marzo
1610,
publica en
Florencia
sus descubrimientos dentro de El mensajero de las estrellas
(Sidereus
Nuncius),
resultado de sus primeras observaciones estelares.
Para él,
Júpiter
y sus satélites son un modelo del
Sistema Solar.
Gracias a ellos, piensa poder demostrar que las órbitas de
cristal de
Aristóteles
no existen y que todos los cuerpos celestes no giran alrededor
de la
Tierra.
Es un golpe muy duro a los aristotélicos. Él corrige también a
ciertos copernicanos que pretenden que todos los cuerpos
celestes giran alrededor del
Sol.
A fin de protegerse de la necesidad y sin duda deseoso de
retornar a Florencia, Galileo llamará los satélites de Júpiter
por algún tiempo los « astros mediciens », en honor de
Cosme II de Médicis,
su antiguo alumno y
gran duque de Toscana.
Galileo no ha dudado entre Cosmica sidera y Medicea
sidera. El juego de palabras « Cosmica = Cosme » es
evidentemente voluntario y es sólo después de la primera
impresión que retiene la segunda denominación.
El
10 de abril,
muestra estos astros a la corte de Toscana. Es un triunfo. El
mismo mes, da tres cursos sobre el tema en Padua. Siempre en
abril,
Johannes Kepler
ofrece su apoyo a Galileo. El astrónomo alemán no confirmará
verdaderamente este descubrimiento — pero con entusiasmo — hasta
septiembre, gracias a una lente ofrecida por Galileo en persona.
Observaciones en Florencia, presentación en Roma
El
10 de julio
1610,
Galileo deja
Venecia
para trasladarse a
Florencia.
A pesar de los consejos de sus amigos Sarpi y Sagredo, que temen
que su libertad sea restringida, él ha, en efecto, aceptado el
puesto de Primer Matemático de la
Universidad de Pisa
(sin carga de cursos, ni obligación de residencia) y aquél de
Primer Matemático y Primer Filósofo del
gran duque de Toscana.
El
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