EDUCACIÓN y DESARROLLO DE LOS MEDIUMS
CONFERENCIAS MEDIANIM1CAS
dictadas por el alto Espíritu
del hermano
JULIO N. MARTÍNEZ
EN LA
CÁTEDRA REGIONAL MEXICANA
DE LA ESCUELA MAGNÉTICO ESPIRITUAL
DE LA COMUNA UNIVERSAL
Médium MARGARITA MÉXICO D.F.
1944
El Valor, primera cualidad
indispensable para el desarrollo de loa facultades medianímicas. —
Sensaciones, dudas y temores que obstaculizan el primer vuelo del
espíritu.
Paz y amor para todos mis hermanos:
Os saludo a lodos en el nombre del
Padre:
El hombre cobarde no logra nada en la
vida. No hace mucho que he desencarnado y no fui un cobarde, fui
valiente; ahora comprendo porqué triunfaba, porque el hombre cobarde
emite pensamientos cobardes y ese estado de ánimo de él le atrae
espíritus cobardes también, espíritus pequeños, y ese pensamiento
anticipado de que no va a lograr lo que desea, se realiza porque
todos los que le forman aureola, todos los que lo acompañan, todos
los que su pobre pensamiento ha atraído, son también cobardes y con
ese pensamiento preconcebido no logra lo que desea.
El valor lo puede todo; con valor se
lucha, con valor se triunfa.
¿Qué puede hacer el hombre que va lleno
de temor, que va sintiéndose insignificante, pequeño y mezquino?
Es el desconocimiento completo de que
lleva dentro una inteligencia, un espíritu grande y poderoso, que
lleva una razón luminosa, que lleva una materia que debe
corresponder también a la magnitud de su espíritu.
El hombre valiente se llena de luz y
los mismos enemigos lo respetan, los mismos enemigos ven en él un
destello que los hace retroceder; es invulnerable y, leyendo la
historia, no sólo la historia universal sino la de nuestra Patria,
podréis ver cómo ha habido hombres grandes, por ejemplo: el Cura
Morelos, que no podían atacarlo porque había un destello en él tal
de valor, de confianza, que no se le podían acercar con malas
intenciones, y así veis ejemplos a cada paso.
El hombre valiente triunfa siempre; el
cobarde no alcanza nada y esta cobardía es la que hace que no
tengáis los mediums que tanto necesitamos en nuestra Escuela.
El médium que tiene cobardía, tiene
temor, se llena de dudas y esas dudas le forman un mal ambiente y le
atraen también espíritus de mediums que están pugnando por salir a
la palestra, que están pugnando por servir, que están queriendo
traeros la luz y ese temor los detiene, ese temor los cierra como un
capullo sin dejar que la floración de sus facultades se desarrolle,
se abra y sirva para beneficio de los demás.
Quiero decir a los mediums que tengan
valor. Es muy dura la vida del médium y es más dura, sobre todo,
cuando comienza a trabajar, cuando se desarrolla en sus facultades.
Hay tantas acechanzas, hay tantas
amenazas, hay tantos dolores físicos... su mente se llena de
imágenes negras... ese desprendimiento primero... el primer vuelo
del espíritu que se va conscientemente, es terrible, hermanos míos,
y considero por él la falta de mediums... sienten ese temor ante el
primer desdoblamiento; pero, venciéndolo, han logrado dar un paso
firme para su progreso; ya sale del capullo, ya es la mariposa que
tiende el vuelo y entonces ¡qué luminoso, qué bello!... ¡cuánta luz
trae, cuánta enseñanza!... Ahora qué hermoso instrumento es y cómo
gozamos en el espacio cuando podemos hacer uso de él.
El temor es lo que ocasiona que no
todos vuestros mediums den rendimiento y provecho.
Procurad hablarles y decirles que con
valor pronto lograrán el desarrollo de sus facultades tan hermosas y
útiles, porque mediums necesitáis en la Escuela, mediums en todas
las Cátedras, esos mediums que en donde quiera están como meteoros
del Padre, dando luz, pero que no todos son conscientes, no todos
saben las reglas a que tienen que sujetarse, no todos saben la
responsabilidad tan grande que encierra su actuación; por eso,
dadles valor para que, conscientes de su gran misión, se presten y
con su voluntad, con su firme deseo, aporten y hagan a un lado esas
pequeñas amenazas, esos pueriles temores que sienten al concentrarse
y así sus espíritus se desdoblen sin temor y sus materias queden
dispuestas, en su anhelo de verdad y de amor, para ser utilizadas
por los Maestros y por todos los espíritus desencarnados que estamos
tan ávidos de venir a vosotros, a daros nuestras palabras de amor,
de consuelo, de esperanza y de enseñanza.
Amo a la Escuela; soy alumno de ella y
tengo por misión trabajar en vuestras Cátedras.
30 de Abril de 1943
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